La Résistance
Sabemos todos que en horas pico, viajar en subte es un caos, yo siempre que viajo y no me siento, lucho contra lo miles de cuerpos que intentan imitar una lata de sardinas gigante. Siempre escucho historias de gente que se pelea con otra gente que viaja y casi siempre me pregunto ¿Cuándo me va a pasar a mi? ¿Cómo reaccionaría? Los días pasan y nunca nadie me decía nada en todo el viaje, hasta hoy.
Cuando llegué a los incas había un subte que estaba por salir, dudé un rato y finalmente decidí subirme. Ya empezamos mal cuando veo que hay un espacio entre una mina y un tipo (que estaba así sentado)

No sé cual es el problema con los hombres que se sientan así, pero ni voy a tocar ese tema.
Me paro adelante de ambos, para que se achicaran y me hicieran lugar, buen, me dajr un lugar de 2 cm y pensé en sentarme igual a ver si así reaccionaban, obvio que no, siguieron en el mismo lugar, asi que me levante y me fui más atrás.
En ese momento lamenté no haberme quedado en la estación a esperar el otro subte, porque sabía que iba a llegar a Federico Lacroze y me iba a poner de mal humor. Casualmente esto no sucedió, porque en esa estación no se subió casi nadie, lo cual me hizo pensar que este viaje iba a ser un viaje medianamente placentero; “claaro, es re temprano, salieron todos de joda ayer y la única pelotuda que se levantó temprano fui yo” pensé.
Grave error, me olvidé de la peor estación, Pueyrredón.
Unos minutos antes de llegar, se subió una señora que se ubicó de espaldas a mi, pero chocando hombros.
Quiero aclarar que en esta estación la voz del subte dijo “si no pueden subir esperen a la próxima formación” y esta señora dijo “y la próxima va a estar igual HEHEHE :chorrea baba: y medio que me indigné un poco, porque soy de las que piensan que si el subte/colectivo esta hasta las tetas, vas a tener que esperar y abandonar tu sueño de ser contorsionista, pero ese es otro tema.

La señora se sentía aplastada, entonces me empezó a empujar, yo me resistí y ella se enojó, el problema fue que la señora no veía era como estaban mis piernas y si yo no me ponía “firme” me iba a caer…

Cuando la señora se pudrió porque no la dejaba “moverse” me dijo “Eh disculpame, no pongas resistencia”.

RESISTENCIA!?
Yo debería haberle contestado ¿No querés que me tire encima de todos?

o capaz, algo como: Uh disculpame, ya mismo me estoy fusionando con el hombre que tengo al lado mío así no te jode.

En lugar de estas geniales contestaciones, sólo me puse nerviosa y conteste: Eh, que querés que me caiga. Ella repitió ”bueno, no pongas resistencia” y yo repetí “no estoy poniendo resistencia estoy intentado no caerme!”. Finalmente la señora decidió terminar de repetir la palabra resistencia y el asunto terminó.
Mi cara sufrió las siguientes deformaciones que, creo, que definen toda la situación:

Lo mejor de todo esto es que se me ocurrió un nuevo invento que daré a conocer en el próximo post. Stay tuned!