Ya fueron las curitas.

Me puse a pensar en un problema que nos afecta a todos, que te rompan/lastimen el corazón.

(Me imaginé esta forma de romper corazones, que es menos violenta que pegarle un martillazo y hacerle bocha de agujeros con un lápiz)

A todo el mundo le duele tanto, que llora al menos una vez por día, 3 minutos (está científicamente comprobado este dato)

Todos intentamos curarlo como podemos. Y acá es cuando recordé que muchas veces vi esto, corazones con curitas. 

De hecho, si googlemos “corazones rotos” y buscamos imágenes, la segunda que aparece es un corazón con una curita. No me parece muy loco igual, porque cuando somos chiquitos y nos lastimamos, lo primero que hacemos es ir y decirle a mamá que nos ponga una curita. Pero eso pasa cuando somos pequeños, ya fue eso de pedir a gritos una curita porque nos raspamos o nos cortamos. Pensé una solución más limpia, cool y adulta: Parches encapsulados.

Antes de hacer nada, fui a leer en wikipedia, como funciona un corazón, porque me olvidé lo que me enseñaron en tercer grado y vi la foto:

Archivo:Herz-Heart.jpg

Y pensé en un plomero y caños rotos. ¿No se usa una masilla para hacerle parches a los caños cuando están rotos? Lo busqué en google porque no estaba segura, yahoo answers me lo confirmó. 

Entonces, si efectivamente para reparar caños se usa masilla, ¿Por qué no usar algo parecido para reparar corazones?

Pues claro, pensé en una de las cosas más inútiles que usamos desde jardín, plastilina. Sola no iba a dar resultado, asi que la mezclamos con un par de cosas más, lo ponemos en pastillitas y listo. Acá la receta:

Plastilina, porque es blandita y dentro de todo, resistente. Agua para ablandar un poco la plastilina. Sangre, para que se mezcle mejor en nuestro organismo. La gotita, así queda bien sellado. El resultado final: Parches para el corazón encapsulados.

¿Cómo funciona? Fácil, hay que tomar una a la mañana después del desayuno. La cápsula se disuelve, llega a nuestra sangre, se hace bolita y viaja a nuestro corazón, detecta donde está roto, toma la forma de la herida y se adhiere a la misma, ayudando el proceso de ciatrización, regenerando el tejido del órgano. Con el tiempo se disuelve, para este entonces, nuestro corazón ya no estará roto.

¿Cómo lo debo tomar y cada cuánto tiempo? Depende de cuanto roto tengas tu corazón, para heridas leves, se recomienda tomarlo durante una semana, una día junto al desayuno. Si son heridas muy graves, tomalo durante tres semanas, una día junto al desayuno. Y si realmente está súper roto, yo recomiendo tomarlo durante un mes, una vez a la semana. Después del tiempo indicado vas a tener un corazón parecido a este:

Contraindicaciones: Las pastillas son algo fuertes y el corazón muy delicado, si te pasas de la dosis indicada, en vez de reparar tu corazón, vas a lograr que el mismo se convierta en una roca y si pasa eso, probablemente tu corazón deje de funcionar como coresponda.

Beneficios: El dolor de corazón, es uno de los que más duele y los que más tardan en sanar. Estos parches, son una solución que ayuda a sanarlo rapidamente, además gracias a su acción analgésica y antidepresiva, el cuerpo siente menos dolor y tu ánimo irá mejorando gradualmente a medida que los parches vayan actuando.

Espero que este post, le sirva como inspiración a un médico o científico loco, para que empiece a desarrollar estas pastillas, porque el cuento de las curitas ya es historia.